Por Cecilia Fernández Lisso, IDEP Salud ATE Argentina

En mayo surgieron importantes advertencias por parte de los desarrolladores de inteligencia artificial (AI), sobre los riesgos que implica esa tecnología para la humanidad en general, y también para la organización del trabajo y sus economías en particular.

La novedad pública aparece de la mano de la presentación de la nueva tecnología de inteligencia artificial GPT4, el cuarto transformador preentrenado generativo, lanzado por  Open Al. Una herramienta de avanzada que analiza imágenes e imita el habla de los seres humanos. Su antecesor  Chat GPT  había cautivado a todo tipo de público con su capacidad de generar escritura formal e informal con posibilidades, por ejemplo, de contestar preguntas, escribir una obra literaria o un documento académico.

«La inteligencia artificial podría llevar a la extinción de la humanidad, advirtió en un documento un grupo de expertos entre los que están los máximos responsables de Open AI y Google Deepmind.

«Mitigar el riesgo de extinción a manos de la IA debería ser una prioridad mundial, junto con otros peligros a escala social, como las pandemias y la guerra nuclear», se puede leer en la declaración publicada por el Centro para la Seguridad de la IA, comunicado que fue apoyado por Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI (creador de ChatGPT), y Demis Hassabis, director ejecutivo de Google DeepMind.

De la mano de estas declaraciones empiezan a aparecer lerdas agendas de diálogos, disputas financieras disfrazadas de paremos un poco la pelota con esto que es jodido, y también tibios posicionamientos sobre un tsunami imparable.

Pero esto no es nuevo, la inteligencia artificial lleva décadas en desarrollo solo que los diálogos discurren (como en todo negocio global), por las esferas de esas minorías del agrupamiento empresarial que digita los destinos del mundo en acuerdo con los gobiernos del llamado primer mundo, y pasa mucha agua debajo del puente hasta que la discusión llega a la agenda de los pueblos y los modos en que éstos fueron organizándose frente al avasallamiento y la aniquilación de estos grupos de minorías con poder financiero.

En el universo de la gran información, teleinformática y biotecnología, unidas por el designio de la digitalización universal, se alimentan muchos circuitos de circulación, investigación, manipulación y acción que parecieran estar poco revisados por los actores del bien público.

El sistema capitalista se perfecciona en el desarrollo de técnicas muy eficaces, y muy poco cuestionadas, para modelar cuerpos útiles a sus propósitos y subjetividades maleables. Para este sistema y sus industrias el cuerpo humano (y todo cuerpo vivo), se reduce a un campo de procesamiento de datos y banco de información genética, que además, se estaría volviendo obsoleto. Las nuevas tecnociencias apuntan a la hibridación con materiales inertes y a la manipulación de sus genes para superar “sus limitaciones naturales”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), que viene alentando el trabajo de las nuevas tecnologías en relación a la salud, pide precaución en el uso de herramientas que se sirven de grandes modelos lingüísticos generados por inteligencia artificial (IA) con el fin de proteger y promover la seguridad, autonomía y bienestar de las personas, y preservar la salud pública.

 

Entre dichas herramientas se cuentan algunas de las plataformas más pujantes, como ChatGPT, Bard, Bert y otras tantas que imitan el razonamiento, los procesos y la producción de la comunicación humana. Su meteórica difusión pública y creciente uso experimental en el ámbito de la salud está generando un considerable entusiasmo en torno a su potencial para atender necesidades de salud. »

 

Es imperativo examinar cuidadosamente los riesgos que conlleva utilizar dichos modelos lingüísticos en la mejora del acceso a la información de salud, como herramienta de apoyo a la toma de decisiones, o incluso para fomentar la capacidad de diagnóstico en entornos de escasos recursos con el fin de proteger la salud de las personas y reducir la inequidad » publicó la OMS en su sitio oficial.

En su ensayo sociológico publicado en 2005 (sí, hace casi 20 años), “El hombre postorgánico”, Paula Sibila sentenciaba: En la actual sociedad de la información, la fusión entre el hombre y la técnica parece profundizarse, y por eso mismo se toma más crucial y problemática. Ciertas áreas del saber constituyen piezas clave de esa transición, tales como la teleinformática y las nuevas ciencias de la vida. Esas disciplinas que parecen tan diferentes poseen una base y una ambición común, hermanadas en el horizonte de digitalización universal que signa nuestra era. En este contexto surge una posibilidad inusitada: el cuerpo humano, en su anticuada configuración biológica, se estaría volviendo obsoleto. Intimidados (y seducidos) por las presiones de un medio ambiente amalgamado con el artificio, los cuerpos contemporáneos no logran esquivar las tiranías (y las delicias) del upgrade. Un nuevo imperativo es interiorizado: el deseo de lograr una total compatibilidad con el tecnocosmos digital.

Esta visión de Sibila aumentaría en muy poco tiempo, exponencialmente la escala y despertaría los temores  hasta de quienes mueven las fortunas financieras del mundo, los desarrolladores de inteligencia artificial.

Goldman Sachs, uno de los grupos de banca de inversión y de valores más grande del mundo, con sede en Argentina, publicó un amplio informe que recorre muchos supuestos sobre el mundo del trabajo pero el que tuvo más prensa (no por eso el más destacable) es el que calcula que hay 300 millones de puestos de trabajo en todo el mundo que podrían ser sustituidos por la inteligencia artificial, eso supone más o menos una cuarta parte de la actividad mundial.

El informe señala entre las categorías laborales más afectadas las tareas administrativas, pero también habla de Fuerzas Armadas, agricultura, silvicultura, la pesca, etc, como otros sectores más susceptibles a la automatización. El banco estadounidense también anticipa nuevos puestos de trabajo en el ámbito de la capacitación para inteligencia artificial y nuevas tecnologías, para transiciones a tecnologías que calmen el cambio climático (provocado en gran parte por ese mismo avance tecnológico y su desastroso uso).

La Organización Internacional del Trabajo que en estos días había advertido (bastante tardíamente por cierto), que el impacto económico del cambio climático son la destrucción del empleo y las pérdidas millonarias; propone moderar los ánimos entre las miradas apocalípticas para que no seguir avivando el avispero, pero las problemáticas que desata el vertiginoso avance de la inteligencia artificial son ineludibles.

En un diálogo con Christina Pombo,  economista del Banco Interamericano de Desarrollo, que trabaja en la intersección de la tecnología y el Gobierno de la ética y de la inteligencia artificial; la OIT abordó cuáles podrían ser algunas de las incidencias de estas tecnologías de Inteligencia artificial sobre la realidad laboral de América Latina.

«Creo que estamos ante una revolución bien importante”

“ChatGPT usa esta tecnología que se conoce como Generative Pre-trained Transformer, es un chatbot, pero hay otro montón de herramientas que están basadas en GPT que hacen muchas más cosas, que solo conversar contigo.

Ya hay herramientas que tienen un acceso a Internet mucho más amplio que lo que tiene ChatGPT que hace no solamente generación de texto. Tienes ya herramientas específicas, por ejemplo, de asesoría financiera. Piensa que la industria de la asesoría financiera mueve millones”

«Yo no estoy segura que todos los puestos se vayan a reemplazar, pero si se van a reemplazar los puestos que no usan estas herramientas de inteligencia artificial.»

Las empresas que van a ser capaces de usarlo van a estar mucho mejor a aquellas que no lo usan. Creo sí que tenemos que empezar desde muy temprano en el ciclo de vida de las personas a ponerlos al tanto de estas herramientas.”

«La inteligencia artificial tiene muchísimo potencial y tiene también muchísimos riesgos de aumentar las brechas de desigualdad que vemos en el mundo análogo»

En América Latina el talento digital todavía está muy por detrás de cómo están en otras regiones del mundo. Necesitamos en la región ponernos mucho más a la vanguardia de lo que está pasando.

Estos modelos son generalmente de bases de datos construidas en Estados Unidos o en Europa, cuyas características son muy similares, hombres blancos y eso Le pasó a Amazon hace unos años, su sistema de reclutamiento dejaba por fuera un montón de mujeres, porque suponía por una base de datos entrenada con información pasada basada en predicciones de a quiénes se debía contratar, y como en el pasado había contratado hombres, en el futuro debía contratar con las mismas características, es decir, hombres; entonces puedes empezar a dejar afuera gente de grupos diversos y de poblaciones más vulnerables, que son en América Latina y el Caribe el 40% de la población que pertenece a lo que llamamos grupos minoritarios, que no son minoritarios.

Si no usas datos de esas poblaciones para entrenar todos estos modelos vas a tener un gran problema, una doble discriminación.

Creo que a nivel de la población no se está tan consciente. Es cierto, porque además ves tú los beneficios de un motón de cosas, no te das cuenta. Es difícil ponerle a la gente los ejemplos de cómo se pueden ver discriminados.

Tú piensa que para que un juguete normal llegue a la estantería de un almacén, ha pasado por un montón de procesos de revisión. ¿Por qué no hacemos lo mismo con los algoritmos de los juegos de los celulares, por ejemplo, o del algoritmo de TikTok? ¿Por qué pensamos que con la tecnología no hay que hacer lo mismo?

La sociedad civil empieza a hacer las preguntas correctas y a los gobernantes también a decirles, «¿Usted cómo está regulando esto? ¿Cómo nos protegemos de esto?»

La autorregulación no es suficiente, que las empresas tengan un set de principios sobre el uso responsable no vale, necesitas ser mucho más intencional a la hora de decir cómo quieres que se maneje la información y esta tecnología que va a reflejar lo que tu quieres que sea tu sociedad.

Existen diferentes mecanismos, pero sí creo que aquí tiene que ser una gobernanza interdisciplinaria.

Hay que tener en el caso del mercado laboral, hay que tener a la sociedad civil sentada también pensando y a la hora de tomar acciones, hacer frente a estos desafíos. Hay que considerar el dialogo social, sin duda

El sistema educativo también se tiene que repensar. Por eso te decía al principio que esto hace que toda la sociedad se reajuste.

Tenemos la oportunidad de empezar a hacerlo bien. Si sabemos que estos motores de inteligencia artificial se alimentan con información y las bases de datos y la información en América Latina y el Caribe todavía no están lo suficientemente robustas, ahora que las empezamos a trabajar, hagámoslo bien, empecémoslo a hacer bien.

Yo creo que está bueno generar conciencia, está muy bueno que las grandes tecnológicas también se pregunten sobre el modelo de negocio de este tipo de herramientas, porque creo que esa pregunta hace falta hacerse, ¿cuál es el modelo realmente de negocio detrás de esto? Ahora claro, no quiero pensar mal, pero mi abuela decía, «Piensa mal y acertaras». Después de que OpenIA lo compra Microsoft y empieza a tener muchísimo más acceso. Ahí, Cuando la competencia empieza a avanzar, es cuando Elon Musk dice, «Un momento, ¿por qué no paramos y pensamos». 

En una conversación mantenida entre Bill Gates y Warren Buffett en el encuentro llamado Woodstock para Capitalistas Buffet admite “Es muy interesante; puede traducir la Constitución al español en un segundo, pero no puede contar chistes; le pedí que cuente un chiste sobre Warren y Cripto y a pesar de que ha leído todos los libros y visto todo lo que sale por TV, no pudo hacerlo. Yo le dije a Bill, tráemela de vuelta cuando pueda preguntarle ‘¿cómo te vas a desprender de la raza humana?. Quiero saber qué responde, y desenchufarla antes de que lo haga”, bromeó?

Entre estos sujetos del mal, los planes que los mantienen entre los más valorados del sistema que nos rige, la inteligencia artificial y la realidad de la mayoría de los mortales de este planeta, cuáles son los interrogantes y los diálogos que nos urgen en el campo popular organizado?

Oxfam publicó hace poco un corto realizado con relatos de personas de América Latina y Caribe, llamado «Trabajo»

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